Monsieur Teste

25 juin 2007

La novela actual, sin Morelli

    "¿Y qué decir de la lección que nos intentó transmitir, y en la que predicó con el ejemplo, intentando ser lo más fiel posible a su compromiso con sus ideas y su compromiso con su obra?
    Nadie ha sabido acercarse ni siquiera de lejos a esa doble designio: por un lado, el ejemplo que usted nos dio con figura de Morelli, de Rayuela -que era la plasmación de su creencia en que la novela debía reflexionar sobre sí misma, la novela como género y a través de ella toda la Literatura-, no ha tenido, salvo alguna honorable excepción, la menor raigambre, y lo que es peor: no ha podido evitar que el género haya hoy emprendido una navegación en sentido inverso. Pues pocos son los que no han intentado hacer de él un medio acomodaticio, ya sea de contenidos periodísticos o meramente testimoniales que poco o nada tienen que ver con la Literatura. Hay países como España en donde cualquiera puede hoy desear escribir una novela, un político que haya perdido las elecciones, un ideólogo que haya fracasado en su prédica, o una Madame Bovary en busca de autor,  y, lo que es peor, cuando se ponen a la tarea lo hacen con  gran entusiasmo, ya que saben de antemano que lo escrito por ellos contará por parte del publico con un favor más intenso que el que reciben esos aburridos escritores, entregados al culto de esa dama de museo llamada la Literatura. No, estimado y recordado don Julio, la Literatura ya no goza del mismo prestigio que antes, y es de esperar que, como van las cosas, muy pronto sus enemigos terminen arrinconándola en el Museo; pues la verdad es que hasta los propios escritores empiezan a dudar de ella, desplazada en las universidades por los estudios contextualizadores que van a la caza de contenidos "ideológicos", mientras las cifras de ventas ocupan los cerebros de los gestores culturales, con el primoroso argumento de que, como usted y los demás escritores del Boom también vendían mucho, los chicos que hoy patean los escenarios y sus muchos ejemplares vendidos deben ser los sucesores legítimos de ustedes. Y es ahí donde no dudo que usted, don Julio, que sabe que las cosas no son tan simples como eso, y que recuerda que el ciclo de los escritores de su generación comenzó con un hombre llamado Jorge Luis Borges que no vendía de sus libros más de treinta ejemplares, me dará la razón en aquello de que toda gran literatura crea su poncif, su ciclo de imitadores, en un largo crepúsculo que sólo quienes mediante una suerte de acedía se distancian de la fama y las cifras de ventas sabe reconocer como tal, y no como el anuncio infantil de una repetición. Porque nada se repite, querido don Julio, nada reencarna y mucho menos para regocijo de los editores, y todo ocurre como dejó escrito uno al que usted no escatimó su admiración: "porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra". Solo que nadie ha caído en la cuenta de que en este planeta -usted lo sabrá mejor que yo, don Julio, usted que sin duda lo contempla ahora desde una mejor perspectiva-,  nada disfruta de una segunda oportunidad, todo está condenado a cien años de soledad y ocurre siempre por primera y única vez."

    De "Carta a Julio Cortazar, allá donde esté", de Ricardo Cano Gaviria (puesto en circulación en Cronopio, diario de hombres de palabra, Colombia).

Posté par igitur à 04:15 - Commentaires [0] - Permalien [#]